¿POR
QUÉ PICARSE CON ABEJAS? - Pedro Pérez Gómez [Apiterapeuta]
ADVERTENCIA MUY IMPORTANTE: El veneno
de abeja, en mayor medida, y los otros productos de la colmena pueden
producir reacciones alérgicas en algunas personas. La información
aquí contenida está realizada tan sólo con propósitos
educativos y no debe de ser interpretada o usada para auto diagnosis
o auto terapia. Y debe de ser siempre practicada por un médico
o un apiterapeuta cualificado.
Una prueba de alergia previa a la utilización
del veneno de la abeja es imprescindible.
Si conocemos a alguien
a quien han picado las abejas (suelen ser avispas) o nos ha picado a
nosotros, asociaremos picadura con un gran dolor, que, en algunos
casos, trataremos con barro y, en otros, con medicinas.
Lógicamente,
en ese momento no pensaremos nada más
que en quitarnos el dolor. Pero quienes llevamos algún
tiempo con abejas (en mi caso desde 1.980) hemos podido observar
, en múltiples
ocasiones, que las picaduras
significan la desaparición
de otras molestias, a veces serías.
Y es sabido que los
apicultores apenas padecen de reuma, ciática
o lumbago.
Durante años he observado la
relación
entre las picaduras de abeja y los puntos de acupuntura correspondientes
al "problema" o
desequilibrio energético del momento. Las
abejas "saben" dónde
tienen que picar. Y lo saben, porque donde hay un desequilibrio
energético
hay una "agresión" que las abejas perciben y,
al defenderse de esta "agresión", producen un
reequilibrio similar al de la acupuntura, con el beneficio añadido
del veneno de abeja.
Aquí vemos dos fotos
Kirlian en las que se observa la
energía que perciben las abejas.
La acción curativa que producen las
picaduras se debe a los componentes del veneno de abeja ( fundamentalmente
a la melitina, un polipéptido). Estas van desde el
reuma, ciática, artrosis y lumbago hasta la psoriasis o la hipertensión
arterial.
Recientemente se ha descubierto también la relación
entre las endorfinas que segrega el cuerpo y las curaciones llamadas "espontáneas".
El efecto de la picadura hace que las endorfinas correspondientes
acudan a curar. El veneno continúa el trabajo junto
con otros elementos curativos que están en el torrente
sanguíneo.
Y, si la persona sabe el mecanismo
por el que se ha producido la enfermedad, entonces el restablecimiento
parece "milagroso".
Si, además, las picaduras se realizan en el colmenar,
todo lo anterior se potencia. El ambiente del lugar, normalmente
saludable, las
esencias de las plantas, las feromonas que emiten las abejas,
el olor a miel de las colmenas y la misma situación
de estar "en otro mundo" debido al peligro potencial y
a la observación de cómo actúan, hacen que
el mecanismo de curación del propio cuerpo se ponga en
funcionamiento. La picadura, entonces, se convierte en el ingrediente
central de
la curación, pero no en el único.
Picarse,
aún sin estar enfermo,
es, pues, algo saludable en sí mismo. No lo dude, píquese
con las abejas. Ellas dan su vida por usted y, si no lo necesita,
no se preocupe, ellas no le picarán aunque usted insista.
No están dispuestas a morir por nada. Eso sí, procure
no molestarlas, porque que se defenderán. Sea prudente
en su relación con ellas y procure ir con alguien experimentado.
Además debe saber si es alérgico.
Y si le gusta, hágase apicultor. La supervivencia del ser
humano depende de ellas. Las abejas al libar tienen un papel
esencial en la polinización, la multiplicación de
las especies con flores y el rendimiento de los cultivos. Sin polen
no hay frutos
y sin abejas apenas hay polinización. Ellas polinizan
aproximadamente el 80 % de la flora natural o cultivada.
Según
Einstein: "Si la abeja desapareciera de la superficie
del globo, al hombre sólo le quedarían 4 años
de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni
animales, ni hombres ".
Actualmente ya no hay colmenas
silvestres, debido a la Varroa (un ácaro),
al uso de plaguicidas, etc. . Sólo los apicultores "polinizamos" con
las abejas las flores silvestres y los cultivos. Hacerse apicultor
es contribuir a la supervivencia del ser humano.
Pedro Pérez Gómez
Apiterapeuta
C/ Silo, 1
Alcalá de Henares (Madrid)
España
Aplicaciones de las abejas en reumas, lumbagos, artrosis, etc.