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Vitoria, 30 de junio de 2006
Mi nombre es Lola, tengo 42 años y soy de un pueblecito
de La Rioja aunque vivo hace unos veinte años en Vitoria.
Estoy infinitamente contenta de que, por casualidad, buscando
otra cosa en Internet, le apareciera a mi marido la página
Web de Pedro y de que me convenciera para llamarle y probar. Él
estaba convencido de que funcionaría y así fue.
Acudí a Pedro pues tengo una hernia discal en L5-S1 y
llevaba 1 año de baja.
Desde luego no estaba como al principio de mi dolencia cuando
acudí a él, pero yo no podía hacer nada en
casa, no podía pasear en exceso, pues creía que
no podría regresar y tenía un dolor casi constante
en la pierna derecha que me bajaba hasta los dedos pequeños
del pie incluida la planta. Estaba muy irascible y pensaba que
no iba a volver a estar bien en mi vida. Este año de dolencia
había sido un rosario de especialistas, traumatólogos,
fisioterapeutas y osteópatas. Un auténtico calvario.
Cuando hablé con Pedro por teléfono y posteriormente
le envié un e-mail contándole mi historia, me recomendó
tomar los productos de la colmena antes de ir a su consulta y
leer el libro “Libérese del dolor de espalda”.
Ya empecé a encontrarme mejor interiormente, me pareció
raro. Yo decía: “Dios mío, tengo tantas ganas
de curarme que solamente tomando estos cuatro productos ya me
siento distinta”. En el fondo tenía miedo de que
fuera algo más a anotar en mi historial de “cosas”
que había hecho en este año para intentar curarme.
Desde luego estaba equivocada.
Cuando empecé a escuchar a Pedro en la primera consulta
y sobre todo, cuando Pedro argumentaba mis respuestas a sus preguntas,
comprendí que era tal lógicamente aplastante lo
que me decía, que caí rendida al tratamiento.
Todo lo hablado con él, mas la lectura del libro (hay cosas
que parecía que estaban escritas para una), más
las abejas, dieron, en cuatro citas, el resultado de una mejoría
tal, que estoy continuamente haciendo cosas, estoy activa, eufórica…
No me lo puedo creer. Mi carácter ha cambiado, me tendríais
que ver.
Hacía un año que no tenía ganas de salir
por ahí sin miedo a llegar casi sin poder andar, hacía
un año que no tenía ni ganas, ni podía hacer
nada en casa. Hacía un año que no sonreía
tan a menudo, hacía un año que no estaba tan positiva.
Tantas y tantas cosas. Estoy distinta, me siento distinta y me
notan distinta. Por supuesto a mejor.
Gracias Pedro, infinitamente agradecida de haberte conocido,
gracias por tu ayuda, tu MAESTRÍA. Eres sin duda alguien
digno de conocer y me siento orgullosa de haberlo hecho. Te recordaré
siempre.
Tengo que decir, que no solamente estoy así yo, sino que
mi marido, también se apuntó al tratamiento y está
encantado. Tiene dos hernias discales L4-L5 y L5-S1.
Para los que lo leáis, de verdad, que vuestra cabeza se
abra a Pedro, escuchadle, vais a aprender muchas cosas de vosotros
mismos. Estoy segura de que os ayudará.
Con todo mi cariño
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