| Bueno, a decir verdad no se como empezar
mi historia, lo mejor será que empiece presentándome,
me llamo Pilar, tengo 49 años y soy de Burgos, aquí
me atasco ya que no se como seguir, pues si tengo que definir
lo que ha sido y es mi vida puede que suene pedante y no me gustaría
para nada que alguien que lea esto tuviera esa impresión,
de todas formas voy a intentarlo.
Desde el día que nací creo que soy una persona privilegiada,
de esas que al nacer les toca la barita mágica y aunque
he tenido un camino de rosas también es cierto que ha habido
sus espinas correspondientes, mujer empresaria con negocios de
construcción e inmobiliaria, he tenido también una
tienda de muebles, me he metido en todos los “charcos”
en los que he visto que pudiera ser un buen negocio (algunos salieron
bien y otros no) tengo dos maravillosos hijos de 27 y 21 años
que son excepcionales con un gran corazón noble y lleno
de amor, por ellos doy gracias al cielo todos los días.
Por ellos y sobre todo por mí he luchado con todas mis
fuerzas para superar ésta puñetera “enfermedad”
(no me gusta llamarla así, prefiero decir que ha sido un
percance en mi vida) hasta conseguir dominarla, su nombre y apellidos
son REUMA ARTÍTICA PSORIASICA, pues bien llegados a éste
punto solo me queda relataros lo mas breve pero conciso posible
mi experiencia con las abejitas.
No pongo fechas pues no podría precisar cuando empecé
con los dolores ya que fueron aumentando poco a poco, empezó
en las muñecas, se me dormían las manos y los brazos
luego le siguieron los pies hasta no poder andar, después
de muchas pruebas y su correspondiente tiempo (casi un año
y medicándome) me diagnosticaron el problema que tenía,
así que…. medicinas y mas medicinas, nueve pastillas
al día entre ellas cortisona en abundancia, una inyección
semanal, que además de no curarme, me provocaba convulsiones,
a esto hay que sumar los 11 kilos que subí de peso por
el tratamiento, los cuales perjudicaban aún más
el ya lamentable estado de mis pies.
Por un amigo me enteré que había unos maravillosos
y diminutos seres que, de la mano de un ser extraordinario llamado
Pedro, me podían curar, y a él acudí, tenía
tanta fe de que me iba a poner bien, que me puse en sus manos
sin “rechistar” (bueno chillaba un poquito cuando
me picaba) y así fue , después de unos meses empecé
a notar mejoría, no sin antes querer tirar la toalla pues
las ansias de ponerte buena son tan grandes que a veces no le
damos el tiempo suficiente para que las abejitas hagan su labor
y máxime como en mi caso que estaba tan medicada. Gracias
a Pedro continué y nunca tendré suficientes horas
en mi vida para agradecérselo, si a esto le añadimos
que había en mi entorno gente que no estaba de acuerdo
con el tratamiento pues me agobiaba más, así que
hice oídos sordos y continué los consejos de mi
buen amigo, los dos sabíamos fehacientemente que me iba
a curar, no solo me ayudó en mi enfermedad física
sino también en la psicológica que era igual de
importante.
Lo que me gustaría transmitir con éste testimonio,
es un mensaje de esperanza a todas esas personas que piensan que
lo suyo no tiene cura. Yo, al día de hoy, les puedo asegurar
que estoy curada, aunque por precaución me pongo de vez
en cuando unas abejitas, pero lo que sí ha cambiado radicalmente
es mi vida, cerré la oficina y la tienda, me dedique en
cuerpo y alma a ponerme bien, pues los valores de la vida te cambian
totalmente cuando tienes un problema de éste tipo. Así
que ahora estoy empezando de nuevo en mis negocios pero sin agobios,
ni con esas ansias de comerme el mundo como tenía antes,
disfruto de la vida que tengo, de mi familia y mis amigos con
mas intensidad que nunca. Esto hace 8 meses no me lo hubiera imaginado,
pero aquí estoy para dar fe de que las abejas curan y más
cosas, no solo problemas de huesos, pero hay que tener ganas y
creer en lo que estas haciendo,
Tengo que dar las gracias a mis médicos, tanto al de cabecera
como al reumatólogo que me apoyaron en todo momento y hoy
cuando me ven siguen “alucinados” de mi recuperación,
a mi sobrino Raúl que me ponía las abejas porque
yo no tenía ni fuerzas para hacerlo y por supuesto a mi
querido Pedro, que sin él yo en éstos momentos estaría
en una silla de ruedas como me dijo un reumatólogo si dejaba
la medicina, menos mal que se equivocó y me encontré
con otros profesionales que no opinaron lo mismo y me dieron la
oportunidad de curarme con otros medios alternativos que sí
funcionan .Y A MIS QUERIDAS ABEJITAS, GRACIAS POR DEVOLVERME A
LA VIDA.
Pilar González - Burgos 21/9/06
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