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Desde el año 1.980 me he dedicado
a la apicultura y a la apiterapia.
Al principio yo no hacía Apiterapia, pero, cómo apicultor, me di
cuenta de que las abejas, a veces, picaban sin razón aparente.
“Casualmente”, en ese año en el que empecé a
conocer a las abejas, gracias mi maestro D. Antonio de Pedro, estaba
aprendiendo también
Acupuntura.
Cada vez que me picaban “sin razón”, miraba
en el libro de acupuntura los puntos correspondientes y, ¡qué casualidad!,
siempre coincidían con aquellos en los que el libro indicaba que
se utilizaban para el problema que tenía en ese momento.
Comprendí,
entonces, que las abejas “notaban” dónde
había exceso o falta de energía, recibían una “agresión” y,
simplemente, se defendían. Y, de paso, curaban.
Poco a poco fui observando lo que ocurría con otras personas
y el paso siguiente fue aplicarlo.
Los resultados fueron espectaculares.
Reuma, artrosis, lumbago... desparecían
en muy pocas sesiones. Es decir que las abejas eran las auténticas
acupuntoras.
A partir de ese momento empecé a tener en cuenta a las abejas en el
proceso curativo.
Muchos años después pude presentar mi sistema en
I Congreso Alemán de Apiterapia realizado en Passau en el
año 2002.
Al igual que las abejas en la colmena, desde entonces
muchos de los Apiterapeutas de todo el mundo formamos un equipo
de trabajo a través de Internet,
compartiendo experiencias y conocimientos.
Asistir a estos encuentros o participar a través de Internet nos hace
a todos más sabios y mejores personas.
Gracias por colaborar para hacer
un mundo mejor. Cuida y respeta a las abejas.
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